El artista pamplonés comparte su obra más reciente en el espacio Apaindu de la calle Curia. Cuadros de un surrealismo figurativo, con ironía y humor, que nacen de conexiones entre la historia de la humanidad y la historia del arte

Pintura. Pintura como terreno de libertad, como motivo y motivación para tratar de entender el mundo que habitamos, para pensar sobre él y construir nuevas miradas hacia la humanidad. Es lo que encontrará el visitante que se acerque este mes de agosto al espacio Apaindu Art de la calle Curia, en pleno casco viejo de Iruñea, donde podrá disfrutar de la exposicion Txandrioak (y vuelos varios) del pintor pamplonés Julio Pardo.

Una muestra de su trabajo más reciente con más de una veintena de obras realizadas en este último año –excepto dos anteriores–, que en conjunto componen una mirada al arte pictórico y al interés que suscitó en determinada época de cambio. Una mirada fresca y colorida, aunque también sesuda, teñida de ironía y humor, que logra provocar asombro y apertura de mentes desde cuadros de un surrealismo figurativo. 

Con la intención de impulsar un espacio de reflexión y contribución colectiva entre artistas, Alfredo Murillo y Patxi Aldunate –Cabeza de Artista– lanzaron el año pasado un proyecto de fanzine “como respuesta emocional a lo que habíamos vivido durante 2020, ese periodo de pandemia, pospandemia, vuelta a la normalidad que no lo fue tal…”, cuentan los artistas. Invitaron a participar a un buen número de creadores plásticos y escritores, y salió muy bien.

“La respuesta fue muy buena, y las ventas también, la tirada de 220 ejemplares se agotó; entonces nos convencimos de que teníamos que dar continuidad a este proyecto”, cuenta Alfredo Murillo. Con «un espíritu para nada ordenado, sino a nuestra bola, decidimos hacerlo sin prisa”. Ya ya pueden celebrar el resultado.

El segundo número del proyecto de fanzine, en el que colaboran 37 creadores entre artistas plásticos, escritores, bertsolaris, fotógrafos o fotoperiodistas, entre otros, acaba de ver la luz. Cabeza de Artista, equipo coordinador de la iniciativa, lo presenta este viernes 24 de junio en el espacio Apaindu de la calle Curia de Pamplona, “muy satisfecho” con la respuesta y el producto final.

Con la intención de impulsar un espacio de reflexión y contribución colectiva entre artistas, Alfredo Murillo y Patxi Aldunate –Cabeza de Artista– lanzaron el año pasado un proyecto de fanzine “como respuesta emocional a lo que habíamos vivido durante 2020, ese periodo de pandemia, pospandemia, vuelta a la normalidad que no lo fue tal…”, cuentan los artistas. Invitaron a participar a un buen número de creadores plásticos y escritores, y salió muy bien.

“La respuesta fue muy buena, y las ventas también, la tirada de 220 ejemplares se agotó; entonces nos convencimos de que teníamos que dar continuidad a este proyecto”, cuenta Alfredo Murillo. Con «un espíritu para nada ordenado, sino a nuestra bola, decidimos hacerlo sin prisa”. Ya ya pueden celebrar el resultado.

El segundo número del proyecto de fanzine, en el que colaboran 37 creadores entre artistas plásticos, escritores, bertsolaris, fotógrafos o fotoperiodistas, entre otros, acaba de ver la luz. Cabeza de Artista, equipo coordinador de la iniciativa, lo presenta este viernes 24 de junio en el espacio Apaindu de la calle Curia de Pamplona, “muy satisfecho” con la respuesta y el producto final.

Taxio Ardanaz le preocupa cómo aceptamos la imagen de la violencia, cómo convivimos con ella. Y cómo nos relacionamos a día de hoy con los restos de dictaduras como el franquismo en España o el fascismo en Italia, algo que lleva años investigando.

En su pintura, esas preocupaciones –o las preguntas que abren– se descomponen y fragmentan, terminando en algo abstracto. Así es, cuando se trata de una «búsqueda que intenta entender, repensar y poner a prueba hoy algo que no existe, un contexto en el que nunca más podemos estar, a pesar de que esas ideologías o estéticas siguen estando en nuestro entorno», dice Taxio Ardanaz (Pamplona, 1978). A pesar de que vivimos en guerra permanente, y últimamente está más cerca que nunca para muchos. «Cuando estaba trabajando en este proyecto, de repente estalla la guerra en Ucrania y el trabajo adquiere una dimensión que da miedo, porque evidencia que desde 1914 no hemos aprendido mucho. Ese eterno retorno de la Historia asusta», apunta Ardanaz.

 

Este artista interesado en abordar «los paradigmas de la vanguardia, que representaban el fin de un mundo para traer otro, unidos a las guerras»; en entender cómo se formaliza eso dentro de la Historia del Arte y cómo lo hemos recibido, y entenderse «un poquito más» a sí mismo, comparte este mes –hasta el 29 de abril– una muestra significativa de su arte en el espacio Apaindu de la calle Curia de Pamplona. Una sala «con una arquitectura potente» que para el artista ha sido «un reto» habitar y con la que dialoga a través de pinturas a base de acrílico y spray.

Más información (fuente de la noticia): NOTICIAS DE NAVARRA

APAINDU E SPACIOARTE
Calle Curia, nº 7
31001 Pamplona (Navarra)

La formación, el acompañamiento de artistas y la mejora permanente son las claves de este espacio para el arte en Pamplona.

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