El espacio de Curia acoge la exposición ‘Ilepilak, baita aginak ere’. Dientes, pelo y cera de exvotos sirven a la artista para plantearnos preguntas acerca de los rastros que quedan de un cuerpo que ya no está
Nerea de Diego (Pamplona, 1974) ha mirado a la cualidad mutable de la materia en la exposición Ilepilak, baita aginak ere (Amasijo de dientes y pelo), con la que la artista navarra habita el espacio Apaindu de la calle Curia.
Hasta el 25 de octubre puede visitarse esta exposición, en la que materias orgánicas como el cabello humano y los dientes sirven a De Diego para plantearnos preguntas acerca de los rastros que quedan de un cuerpo cuando ya no está. Y materiales como la cera fundida nos hablan de la ritualida votiva, de esos “gestos de culto personal que a su vez reflejan la devoción de un colectivo”, dice la curadora independiente y gestora cultural Natalia Isla Sarratea en el texto de la exposición.
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